miércoles, 20 febrero, 2019

Las excursiones por los parques nacionales que cubren buena parte de los países nórdicos son ineludibles: Karhunkierros en el noreste de Finlandia, Jotunheimen en Noruega, Abisko, en el Círculo Polar Ártico de Suecia o la ruta de Landmannalaugar a Porsmork, en Islandia, son algunos ejemplos.
Otra visita obligada son los fiordos noruegos: Naeroyfjorden (que forma parte de Sognefjorden), Lysefjord y Geirangerfjord, el rey de todos ellos, son probablemente los rincones más hermosos de Escandinavia.

El Hermitage, San Petersburgo, es una de las mayores colecciones de obras de arte del mundo, por lo que no debes de dejar de verlo.

Otra de las posibles visitas son las Islas Lofoten, en Noruega, donde abundan los pueblos de pescadores que los puedes recorrer en bicicleta. En el país noruego también está Svalbard, un lugar conmovedor.

El casco antiguo de Tallin, de los siglos XIV y XV, protegido por la Unesco y lleno de callejones, patios y acogedores bares y cafés en los que hacer un alto en este ajetreado viaje

En cuanto a gastronomía, no debes dejar de probar la nueva cocina nórdica, como la que sirven en muchos restaurantes de Copenhague que han modernizado la cocina escandinava y la han puesto de moda. Ahora todas las capitales de la zona cuentan con magníficos restaurantes.

Skagen, Dinamarca, un lugar sobrecogedor en el extremo septentrional de Jutlandia, allí donde el Báltico se encuentra con el Mar del Norte. También puedes visitar los cuerpos de las turberas: unos cuerpos milenarios exhumados de las turberas danesas asombrosamente conservados. Todo un misterio digno de una novela de asesinatos.

Ir de bares: en Reikiavik, Helsinki o Estocolmo el verano es corto y el invierno largo y muy frío. Por eso se ha desarrollado una animada vida nocturna casi legendaria.

Y no dejes de conocer las ciudades históricas de madera. Rauna, Bergen y Gotemburgo conservan excelentes ciudades con barrios perfectos para pasear.

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