Alta velocidad, tecnología y know how que traspasa fronteras

LA EXPERIENCIA DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA HA VALIDO PARA QUE ENCABECE LAS INICIATIVAS DE ALTA VELOCIDAD DE MAYOR ENVERGADURA DEL MOMENTO.

España integra una de las ofertas más competitivas del mundo en proyectos de alta velocidad, que abarca toda la cadena de valor, desde el diseño, hasta explotación de la red, aplicación de nuevas tecnologías y fabricación de moderno material rodante. Su industria se encuentra presente en los cinco proyectos más destacados de los últimos tiempos. España tiene una avanzada red de alta velocidad con más de 3.000 kilómetros en servicio siendo la segunda más extensa del mundo sólo después de China. Esta apuesta en el tiempo por la alta velocidad ha servido para situar a nuestro país a la vanguardia en este campo y exportar sus profundos conocimientos técnicos. Prueba de ello son las constantes visitas de delegaciones extranjeras interesadas en conocer el sistema ferroviario nacional y su funcionamiento. Asimismo, ha exportado con éxito desarrollos propios como el sistema DaVinci para la gestión de la circulación ferroviaria, uno de los más avanzados del mundo, que opera ya en Lituania y Marruecos, entre otros países. Otro paso importante son los avances en sistema de cambio automático de ancho de vía, de gran interés para países como Rusia, así como el desarrollo de nuevas tecnologías ligadas al ancho mixto, o “tercer carril”, la creación de una catenaria íntegramente española bajo la denominación C-350, o las plataformas de alta velocidad de última generación AVRIL de Talgo y Oaris de CAF, que figuran entre las más avanzadas del mundo. Esta experiencia ha servido para que la industria española encabece las iniciativas de alta velocidad de mayor envergadura del momento como el proyecto Meca-Medina, uno de los más importantes de infraestructuras  del mundo árabe de las ultimas décadas; el corredor ferroviario BerlínMoscú, que transcurre sobre dos anchos de vía diferentes; la primera línea de alta velocidad en California, que es también el programa de infraestructuras más ambicioso de EE.UU., la Línea de Alta Velocidad entre Ankara y Estambul y el Túnel de Marmaray, construido bajo el Bósforo, entre otros numerosos ejemplos.