Bolivia reactiva su sistema ferroviario

En el marco del “Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020”, el ferrocarril será uno de los focos en los programas de modernización con el fin de impulsar las conexiones de pasajeros y mercancías. Entre los proyectos más relevantes se encuentra el Corredor Bioceánico Central y el Tren Eléctrico Metropolitano de Cochabamba.

Bolivia, con una superficie de 1.098.581 km² y ubicada en la región centro-occidental de América del Sur tiene una situación geográfica estratégica para las conexiones territoriales transfronterizas. Abarca desde los Andes centrales, pasando por parte del Chaco, hasta la Amazonía, limita al norte y este con Brasil, al sur con Paraguay y Argentina, y al oeste con Chile y Perú.

El país tiene una población de 11.217.864 millones de habitantes y ha puesto la mejora del transporte como uno de sus objetivos de desarrollo hasta el año 2020. Dentro de estos planes, el ferrocarril será uno de los focos en los programas de modernización e impulso. De todas las iniciativas previstas, destaca especialmente el Corredor Bioceánico, por su importancia económica, comercial y dinamizadora. La ruta, para la que se cuenta con una inversión de 8.000 millones de dólares, conectará los puertos de Santos (Brasil) en el Atlántico y los de Ilo y Matarani (Perú) en el Pacífico.

Estructura

La red ferroviaria boliviana tiene una longitud de 3.697 kilómetros; que terminaron de construirse en la década de 1950. En la actualidad, la infraestructura ha variado muy poco, aunque se han incluido pequeños tramos nuevos y se han realizado obras de mejora en otros de forma continuada. Las vías son de ancho métrico en toda su extensión, lo que permite la interconexión con Brasil por la parte oriental, y por el área occidental se interconecta con Chile, Perú y Argentina.

La infraestructura actual es parcial (Cochabamba-Guaqui hacia el Pacífico y Montero-Puerto Suarez hacia el Atlántico). El trazado está dividido en dos grandes ramales, que no están conectados entre sí: Andina y Oriental.

El primero de ellos es gestionado por la Empresa Ferroviaria Andina Sociedad Anónima (FCASA). Con este trazado, de 2.274 kilómetros, se unen la ciudad de La Paz con Chile (Charaña-Arica) y Perú (Guaqui), y Potosí con Chile (Avaroa-Antofagasta) y Argentina (Villazón-La Quiaca). A su vez, la red oriental, a cargo de la Empresa Ferroviaria Oriental Sociedad Anónima (FCOSA), conecta la ciudad boliviana de Santa Cruz con Argentina (Yacuiba-Pocitos) y Brasil (Puerto Suárez-Quijarro-Corumbá), a través de 1.244 kilómetros. De ellos, 643 corresponden al sector este, mientas que 539 son del al sector sur y  los otros 62 kilómetros pertenecen al ramal norte.

Los servicios de pasajeros de la compañía son el Tren Regional, Expreso Oriental, Tren del Sur y la línea de Ferrobuses que permiten la integración de las poblaciones de la Chiquitania, el Pantanal y Chaco Boliviano. Además, al ser operador de transporte multimodal, proporciona soluciones de transporte y logística. Administra y opera Puerto Continental, ubicado en la localidad de Quijarro sobre la Hidrovía Paraguay-Paraná.

Ambas compañías se crearon en el año 1995, fecha en la que la Empresa Nacional de Ferrocarriles del Estado (ENFE) se capitalizó. Este cambio significó que el Gobierno dejaba el control operativo a FCASA y FCOSA, pero no su propiedad, que sigue siendo del sector público.

Inversión

El sistema ferroviario constituye para el Gobierno de Bolivia, “una vía de transporte rápida, barata y de movilización de importantes cantidades de personas y productos, de forma adecuada a las características del territorio”. Por estas razones, el impulso a estas redes se ha incluido como uno de los objetivos de sus programas. En este sentido, el “Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020” dedica el 23% de su presupuesto, 11.172 millones de dólares, a inversiones en el sector de infraestructura (carreteras, ferrovías, puertos aeropuertos, fluviales). Desde hace dos años se trabaja en la recuperación y mejora de las vías existentes a través de acciones de modernización y mantenimiento así como la construcción de nuevas trazados con el fin de articular territorios estratégicos del país.

El objetivo es que el 100% de la población boliviana esté integrada a  través de sistemas de transporte en sus diferentes modalidades.

Las principales acciones en este periodo hasta 2020 se centran en gestionar la construcción del Corredor Ferroviario Bioceánico, crear la entidad encargada de la planificación y gestión de la infraestructura, así como llevar a cabo la interconexión entre los dos ramales ferroviarios (Occidental y Oriental). También están, entre las prioridades del plan, la rehabilitación de la Red Occidental y la construcción del trazado que apoye el desarrollo del proyecto siderúrgico del Mutún (30 kilómetros del tramo Motacucito-Mutún, primera Fase por 90 millones de dólares).

El desarrollo de este plan ya ha obtenido los primeros resultados. En este periodo se ha avanzado en las gestiones para el comienzo del Corredor Ferroviario Bioceánico Central (CFBC) Brasil-Bolivia-Perú que une el Puerto de Santos (Brasil) con el Puerto de Ilo (Perú). Además, se ha construido el tramo ferroviario para el transporte urbano en los departamentos de Cochabamba y Santa Cruz. Asimismo, se ha avanzado en las obras de construcción del trayecto Motacucito-Mutún-Puerto Busch, un ramal que contribuirá al desarrollo de la industria siderúrgica del país. A todo ello se une la unión Montero-Bulo Bulo, que contribuirá a la interconexión del CFBC. La necesidad de seguir trabajando en el mantenimiento de las infraestructuras existentes, así como los planes de ampliación previstos para los próximos años, hace que Bolivia sea un destino de gran interés para las empresas que quieran contribuir a la ampliación, mejora y modernización del transporte en el país.