miércoles, 20 febrero, 2019
El futuro de la movilidad es digital

EL CRECIENTE INTERÉS SOBRE CÓMO NOS DESPLAZAREMOS EL DÍA DE MAÑANA ES ALGO MÁS QUE UNA TENDENCIA.

La movilidad representa una necesidad básica desde los albores de la humanidad. En consecuencia, el creciente interés sobre cómo nos desplazaremos el día de mañana es algo más que una tendencia, por varios motivos. Por un lado, se prevé que la demanda de movilidad aumente más rápidamente en el futuro. Por otro, los recursos para un mayor crecimiento son limitados, ya que incluso el espacio frente a nuestros domicilios para carreteras y vías ferroviarias es cada vez más escaso. ¿Cómo podemos resolver esta contradicción?

Trayectos puntuales, predecibles y cómodos

Los pasajeros ferroviarios desean información y entretenimiento, poder emplear diversos modos de transporte para evitar retrasos y congestiones, y, cada vez más, poder desplazarse sin contribuir a las emisiones de CO₂ en la medida de lo posible. Los operadores están respondiendo a estos requisitos aumentando las capacidades de transporte, intentando aprovechar mejor la infraestructura disponible y mejorando el atractivo y, en consecuencia, la aceptación del transporte público mediante diversas medidas concretas. Al incrementar la disponibilidad técnica, contribuimos a estabilizar las operaciones. Al ofrecer asistencia para la gestión de flotas e infraestructuras, permitimos que los operadores optimicen sus perfiles de capacidad. Y en términos de comodidad del desplazamiento, diseñamos nuestros vehículos y equipos ferroviarios para ofrecer la máxima flexibilidad.

Aumento de la disponibilidad y la capacidad de los medios de transporte

En todos los casos, el punto de partida es la digitalización del máximo número posible de procesos y funciones. La disponibilidad técnica, por ejemplo, solo es posible si se cuenta con un servicio garantizado y que optimice el uso del tiempo y con un mantenimiento eficiente. También resulta esencial contar con vehículos que envíen de forma inteligente los datos de servicio relevantes, y con sistemas de análisis capaces de tomar las decisiones adecuadas en base a estos datos. Por ejemplo, el servicio de alta velocidad entre San Petersburgo y Moscú mediante trenes Velaro RUS ha mantenido una disponibilidad técnica media de un 99,6 % durante años, o en España, donde los trenes Velaro E presentan una disponibilidad del 99,8 %.

La optimización de los perfiles de capacidad representa otro de los objetivos que solo es posible mediante la digitalización y el uso de potentes soluciones de software. El sistema de control ferroviario europeo (ETCS) es buena prueba de ello. El ETCS es un sistema estandarizado en toda Europa y monitorizado por centros de control electrónico que se ha diseñado para evitar que los trenes viajen a una velocidad excesiva o entren en un cantón ferroviario ocupado. Al mismo tiempo, permite reducir el intervalo entre los trenes y los costes de mantenimiento y explotación de los sistemas estacionarios, ya que no requiere el uso de señales ferroviarias ópticas convencionales a lo largo de la vía.

Mejorar la comodidad resulta sencillo gracias a la nube

Los smartphones, la nube, la compra de billetes en línea y las actualizaciones de información sobre el trayecto son ya algo cotidiano para los pasajeros. Esto significa que ahora es más fácil modernizar los vehículos e infraestructuras para ofrecer información práctica, entretenimiento y servicios personalizados a los pasajeros. Los sistemas de pago no han cesado de evolucionar, muy pronto veremos desaparecer los billetes electrónicos, sustituidos por los sistemas de lectura activa de entrada y salida. Idealmente, los pasajeros podrán elegir cualquier forma de transporte, serán reconocidos automáticamente al abordar y abandonar cada vehículo o en los puntos de trasbordo y recibirán una factura detallada de su movilidad al final de cada mes.

Operación automática de trenes

¿Seguirá desempeñando un papel decisivo en el futuro la actual megatendencia hacia la operación completamente automática de los trenes? No es ciencia ficción; en una fecha tan cercana como 2020 en torno al 40 % de los trayectos ferroviarios podrían funcionar automáticamente, y entre el 20 y el 30 % de los trayectos de larga distancia podrían estar parcialmente automatizados.

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