El tren del futuro

EL SECTOR FERROVIARIO ESTÁ INMERSO EN UN PROCESO DE CAMBIO DONDE TÉRMINOS COMO LA DIGITALIZACIÓN, LA INTERMODALIDAD O LA APARICIÓN DE NUEVOSCOMBUSTIBLES, TECNOLOGÍAS Y SERVICIOS SE PONEN SOBRE LA MESA PARA ADAPTARSE A LA DEMANDA DE LOS PASAJEROS Y AL SERVICIO DE LAS MERCANCIAS.

La tecnología está transformando el concepto de movilidad, poniendo la experiencia del usuario en el centro de todo. Tecnologías como IoT, blockchain o Big Data se tornan de vital importancia para captar y organizar los datos generados por el usuario, por los trenes y por la propia infraestructura. Todo para conseguir la conectividad y la información en tiempo real que el pasajero demanda. El uso de la información a tiempo real y el intercambio de
datos se traduce en un sistema más preciso que permite una optimización global de la oferta de transporte.

Dentro de este nuevo paradigma, y según reconoce el propio Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana ( MITMA), la digitalización del sector al completo tanto de vehículos como de infraestructuras, “es un pilar esencial
para conseguir un transporte ferroviario cada vez más optimizado”. En esta línea, el Ejecutivo español ha destinado 118,5 millones de euros a RENFE para su inversión en la digitalización de los sistemas de seguridad, información y controles de acceso de las estaciones ferroviarias.

«El uso de la información a tiempo real se traduce en un sistema más preciso que permite una optimización global de la oferta de transporte».

Iniciativas de digitalización

A finales de 2020, Renfe anunciaba el inicio de un proceso de licitación del servicio Renfe-as-a-Service (RaaS),
una plataforma digital de movilidad para la planificación de viajes puerta a puerta intermodal. El propósito de esta iniciativa es integrar en una única plataforma gran variedad de servicios de movilidad disponibles en España con el objetivo de simplificar el proceso de planificación y de compra de cualquier viaje. En definitiva, RaaS permitirá a los ciudadanos planificar viajes desde que salen de su casa hasta que llegan a su destino y reservar todos los servicios adicionales necesarios durante el trayecto y en destino.

Así, la herramienta permitirá la búsqueda de itinerarios y una planificación del viaje que a su vez permite:

  •  Buscar la mejor ruta entre dos puntos de las ciudades que estén integradas en el sistema
  • Seleccionar las características del viaje, seleccionando, incluso la menos contaminante
  • Compartir un trayecto a través de redes sociales u otros canales
  • Guardar y modificar propuestas de viaje
  • Informar de incidencias

Pero no solo es importante llevar la digitalización al transporte de pasajeros, sino que conseguir digitalizar el
transporte de mercancías es también un punto clave. Un primer paso para conseguirlo es la participación de ADIF
en la plataforma tecnológica SIMPLE (SIMplification of Processes for a Logistic Enhancement) que reunirá toda
la información de la cadena logística y asegurará la interoperabilidad entre los diferentes modos y nodos de
transporte de mercancías nacionales y su integración a nivel internacional.
A través del uso de la tecnología blockchain todos los agentes y modos de transporte que componen la cadena logística podrán interactuar de forma telemática. Esta iniciativa sería un paso más para conseguir el objetivo marcado por el MITMA de aquí a 2030: aumentar el transporte de mercancías por ferrocarril del 4% actual a un 10%.
Este aumento pasa, sin dudas, por el fomento de la intermodalidad. El componente 6 del Plan de Recuperación,
Transformación y Resiliencia del Ejecutivo español habla de una ‘Movilidad sostenible, segura y conectada’, que guiará las actuaciones del MITMA en materia de movilidad, infraestructuras y transportes en los próximos 10 años. Precisamente, entre los principales objetivos de este componente destaca el promover la intermodalidad y el trasvase hacia modos de transporte hipocarbónicos.

Según se desprende del propio documento que recoge este componente 6, “el transporte ferroviario tiene una clara ventaja en términos de emisiones directas de GEI por unidad de transporte-km”. Añade, además, que “de acuerdo con el informe 2019 del Observatorio del Transporte y la Logística en España, el ferrocarril emite por unidad de transporte-km casi doce veces menos emisiones directas que la carretera en pauta no urbana y catorce menos que el avión. El transporte de mercancías por ferrocarril es casi 5 veces más eficiente que la carretera”.

La transferencia o cambio modal en favor del transporte ferroviario desde otros modos permite una reducción fundamental en las emisiones a la atmósfera . Y no sólo contribuye a la reducción de gases de efecto invernadero sino también a otra serie de gases (NOx y partículas) y otros contaminantes medioambientales como el ruido o la luminiscencia.

Este componente 6 cuenta con un apartado llamado ‘Intermodalidad y logística’, cuyo objetivo es mejorar la
eficiencia del sistema de transporte y distribución de mercancías mediante el fomento de la intermodalidad y la
modernización y mejora de los nodos de distribución.

La medida incluye tres tipos de actuaciones:
1. El desarrollo de terminales intermodales y logísticas (TILOS) estratégicas.
2. La construcción y mejora de los accesos terrestres a los puertos y otras actuaciones ferroviarias para impulsar
la intermodalidad Con una inversión de 407 millones de euros, y como parte de la estrategia para el impulso al transporte de mercancías por ferrocarril, se apuesta por la intermodalidad ferroportuaria mediante la ejecución de inversiones destinadas a la construcción y mejora de los accesos ferroviarios exteriores a distintos puertos, de tal forma que se posibilite su conexión con el resto de la red ferroviaria y los principales corredores ferroviarios europeos. Entre las actuaciones incluidas destacan el acceso ferroviario al Puerto de A Coruña y de Castellón o la
construcción de apartaderos de 750 metros.
3. Mejora de la accesibilidad, sostenibilidad, digitalización y seguridad de los puertos para avanzar hacia los
“Puertos Verdes”.

«El objetivo es aumentar el transporte de mercancías por ferrocarril del 4% actual a un 10% para 2030».

La innovación en el sector

El periodo de transformación que atraviesa el sector pasa también por la innovación en casi todos los puntos de la cadena: combustibles, materiales, servicios o tecnologías usadas, entre otros. Uno de los puntos más destacados
a este respecto es la aparición de nuevos combustibles más respetuosos con el medio ambiente que ayudarán
a conseguir los objetivos de reducción de emisiones marcados en toda Europa. Así, el hidrógeno es una realidad que ya ha llegado al ferrocarril. De hecho, uno de los “objetivos país” para 2030 es la utilización en régimen continuo de
trenes propulsados con hidrógeno en al menos dos líneas comerciales de media y larga distancia en vías que actualmente no están electrificadas.

Además, se quiere crear un clúster para la integración sectorial que concentre especialmente la producción,
transformación y consumo a gran escala desplazando a las materias fósiles. ¿El objetivo? Promover soluciones innovadoras de transporte, almacenamiento de hidrógeno y suministro final que minimicen el impacto medioambiental.

Hyperloop

Una de las tecnologías que más llama la atención actualmente es la de Hyperloop, que ya cuenta con el apoyo de la Comisión Europea. El organismo ha destinado, dentro de los fondos del Pacto Verde Europeo, 15 millones de euros para la empresa Hardt Hyperloop, convirtiéndose en el primer apoyo real a esta tecnología en la UE.

La Hoja de Ruta del Hidrógeno

La Hoja de Ruta del Hidrógeno es un documento propuesto por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) que servirá como guía sobre la que se basan los planes de inversión y las medidas para impulsar el despliegue del hidrógeno renovable. Tal y como puede leerse en el documento, “el hidrógeno renovable se posiciona como uno de los principales vectores energéticos en el largo plazo debido a que su producción y consumo es neutral climáticamente y no genera emisiones contaminantes. A diferencia de otros vectores energéticos renovables, el hidrógeno tiene la capacidad de ser almacenado, como gas a presión o en estado líquido, lo que permite un mayor grado de gestionabilidad”.

Aunque es cierto que gran parte de las inversiones están centradas en el coche eléctrico, esta hoja de ruta pone también en valor la importancia de que este material llegue al transporte público: autobuses, tranvías o ferrocarriles. No en vano, la Hoja de Ruta del Hidrógeno, que fue aprobada a finales de 2020, apuesta por promover estudios y ensayos de viabilidad de la sustitución de los trenes diésel por trenes de pila de combustible para su circulación por líneas parcialmente o no electrificadas, además de la puesta en marcha de otras medidas para el desarrollo de una infraestructura nacional ferroviaria de repostaje de hidrógeno. En estos estudios se contempla tanto la transformación de material móvil existente como la adquisición de nuevas unidades. Además, se pondrán en marcha otras medidas para el desarrollo de una infraestructura nacional ferroviaria de repostaje de hidrógeno. En este sentido, se contempla incluir su financiación dentro de los futuros Planes MOVES y en convocatorias comunitarias como el mecanismo Conectar Europa (CEF).

Además, se quiere crear un clúster para la integración sectorial que concentre espacialmente la producción, transformación y consumo a gran escala desplazando a las materias fósiles. Entre sus cometidos estaría el de promover soluciones innovadoras de transporte, almacenamiento de hidrógeno y suministro final que minimicen el impacto medioambiental, así como el desarrollo de proyectos singulares pioneros que permitan la introducción del hidrógeno renovable, entre otros, en otros polos industriales distintos al incluido en el clúster y en el transporte.

«El hidrógeno se posiciona como uno de los principales vectores energéticos debido a que su producción y consumo es neutral climáticamente».