Europa impulsa la movilidad inteligente

Europa ha puesto en marcha varios mecanismos para avanzar en materia tecnológica, con el impulso y la regulación de nuevas herramientas como la IA, y en un modelo de transporte inteligente, sostenible y digital.

El paulatino despliegue de la Inteligencia Artificial en el sector ferroviario se produce en un momento en el que la Unión Europea trabaja tanto en la transformación tecnológica, con metas concretas para 2030, como en la consecución de una movilidad más limpia, ecológica e inteligente, en línea con los objetivos del Pacto Verde Europeo.

Por una parte, el programa de política “Itinerario hacia la Década Digital” establece el marco que guía las acciones hacia la innovación. Con ese programa, Europa aspira a capacitar a las empresas y a las personas para un futuro digital sostenible, más próspero y centrado en el ser humano. Las iniciativas se centran en cuatro áreas, tres de ellas con incidencia en la industria ferroviaria en el sector ferroviario. En primer lugar, en el punto relativo a las capacidades, la meta marcada es contar con 20 millones de especialistas en TIC dentro de seis años. En cuanto a las “Infraestructuras digitales seguras y sostenibles”, el objetivo es aumentar la conectividad y los datos.
Respecto al bloque de “Transformación digital de las empresas” se plantea conseguir que el 75 % de las empresas de la Unión Europea hayan obtenido una alta asimilación de la tecnología con el empleo de la nube, la Inteligencia Artificial o los macro datos.

Para tal fin, se ha establecido una lista inicial de proyectos plurinacionales. Esta lista incluye áreas de inversión, tales como infraestructura de datos, comunicación 5G, informática de alto rendimiento, comunicación cuántica segura, cadena de bloques, centros de innovación digital, ciber capacidades y ciber seguridad.

En enero de 2024, la Comisión Europea dio un paso más con la puesta en marcha de un paquete de medidas para apoyar a las empresas emergentes y a las pymes en el fomento de “una inteligencia artificial fiable que respete los valores y normas de la UE”. Esta decisión es fruto del acuerdo político alcanzado el año pasado sobre la Ley de Inteligencia Artificial de la UE, el primer reglamento global mundial en la materia.

Europa trabaja en la transformación tecnológica y en un sistema de transporte más limpio, ecológico e inteligente

“Efficient & Green Mobility”
Junto a esta hoja de ruta digital, la Inteligencia Artificial también encuentra un ámbito de aplicación para conseguir los objetivos del programa “Efficient & Green Mobility”. La Comisión Europea aprobó este paquete de medidas a finales de 2021 para apoyar una transición hacia una movilidad más limpia, ecológica e inteligente, en consonancia con los objetivos del Pacto Verde Europeo. Se trata del grupo de iniciativas más ambicioso desde la publicación de la “Estrategia de movilidad Inteligente y Sostenible” de diciembre de 2020.

El plan se centra en cuatro ámbitos. El primero de ellos para crear una Red Transeuropea de Transporte (RTE-T) inteligente y sostenible; el segundo para actualizar la Directiva de los Sistemas de Transporte Inteligentes (ITS, por sus siglas en inglés) para adaptarla a la aparición de aplicaciones multimodales de viaje y a la movilidad conectada y automatizada. El tercer bloque se enfoca en un Plan de Acción sobre el ferrocarril transfronterizo y de larga distancia, mientras que el cuarto establece un nuevo Marco de Movilidad Urbana. En este último punto, se prende, entre los numeroso objetivos previstos, aumentar el atractivo del transporte colectivo mediante la digitalización y la multimodalidad e impulsar las tecnologías, la innovación y nuevos servicios de movilidad.
España
En España, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible gestiona el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) para descarbonizar y digitalizar la movilidad y para impulsar la transformación sostenible del transporte. Por su parte, la operadora Renfe ha puesto en marcha actuaciones que permitirán mejorar la experiencia del viajero mediante mejoras la información proporcionada en tiempo real y trabaja en la digitalización de los sistemas de seguridad en 850 estaciones.

Para guiar todas las actuaciones del MITMA en los próximos años, se ha creado la “Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030”, que se aprobó en diciembre de 2021. Esta norma se basa en tres pilares: seguridad, sostenibilidad y conectividad. Además, se estructura en nueve ejes, que se desarrollan a través de líneas de actuación. En el eje número 5, denominado “movilidad inteligente” se recogen acciones para mejorar la experiencia del usuario y la eficiencia del sistema de transportes en su conjunto y la gestión inteligente de las infraestructuras: optimizar su uso, reducir los costes de mantenimiento, etc. También se impulsa la l+D y la innovación, la automatización, y la necesidad de velar por la seguridad del empleo las nuevas tecnologías y la protección de datos.

En todas estas líneas, la aplicación de la Inteligencia Artificial puede aportar soluciones que ayuden a conseguir unos sistemas ferroviarios más seguros, eficientes y conectados.

Europa, pionera en regular la IA

Respecto a esta regulación, los Estados y el Parlamento Europeo dieron luz verde a finales de 2023 al texto final de la primera ley integral del mundo que regula de forma completa los diferentes usos de la inteligencia artificial (IA) y establece reglas claras al respecto. En este texto se recogen las normas por las que deberá regirse la implantación de esta tecnología. El objetivo es garantizar que los sistemas que se empleen sean seguros y respeten los derechos fundamentales y los valores de la Unión Europea, motivo por el que se considera que deben ser supervisados por personas, en lugar de por la automatización, para evitar resultados perjudiciales.

En cuanto a las obligaciones tanto para los proveedores como para los usuarios, se clasifican en función del nivel de riesgo. En primer lugar, se consideran inaceptables los que constituyen una amenaza para las personas y quedan prohibidos. En este punto se incluye la manipulación cognitiva del comportamiento individual o de grupos vulnerables específicos como los juguetes activados por voz; los sistemas de identificación biométrica en tiempo real y a distancia, como el reconocimiento facial; o la puntuación social, que es la clasificación con IA en función del estatus socioeconómico o características personales de los ciudadanos. La ley recoge algunas excepciones como los sistemas de identificación biométrica a distancia «a posteriori», en los que la identificación se produce tras un retraso significativo y se permitirán para perseguir delitos graves y sólo cuando haya previa aprobación judicial.

En segundo lugar, se especifican las aplicaciones que se definen como de alto riesgo, que son las que afecten negativamente a la seguridad o a los derechos fundamentales y que serán evaluados antes de su comercialización y a lo largo de su ciclo de vida. En este caso hay dos categorías. La primera de ellas hace referencia a los sistemas de IA que se utilicen en productos sujetos a la legislación de la UE sobre seguridad de los productos; mientras que la segunda detalla las aplicaciones que se realizasen en ocho ámbitos específicos y que deberán registrarse en una base de datos de la UE. Entre ellas se encuentra la gestión y explotación de infraestructuras críticas.

En cuanto a la IA generativa, como ChatGPT, se indica que habrá de cumplir requisitos de transparencia como revelar que el contenido ha sido generado por esta herramienta, diseñar el modelo para evitar que genere contenidos ilegales y publicar resúmenes de los datos protegidos por derechos de autor utilizados para el entrenamiento.

Por último, esta ley también trata los casos de riesgo limitado, que “deben cumplir unos requisitos mínimos de transparencia que permitan a los usuarios tomar decisiones con conocimiento de causa. Tras interactuar con las aplicaciones, el usuario puede decidir si desea seguir utilizándolas”. En este punto se incluye los sistemas que generan o manipulan contenidos de imagen, audio o vídeo.